- República Argentina

18/12/11 -

Por Florencia Aimar (faimar@geic.com.ar)
México: Violencia estudiantil

Tras el hallazgo de los cuerpos sin vida de cinco estudiantes, la fiscalía de Jalisco llamó a declarar a los líderes de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Autoridades de la Universidad de Guadalajara convocaron a una protesta pacífica en reclamo de justicia

marcha por la indignación
El Rector de la Universidad de Guadalajara en la protesta, reclamando justicia

Las autoridades policiales de Jalisco informaron que fueron localizados cinco cuerpos en los terrenos del edificio de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Los cuerpos, encontrados el pasado miércoles, pertenecían a cuatro estudiantes de la Escuela Preparatoria N° 8 y al padre de uno de ellos. Los alumnos desaparecidos desde el 9 de diciembre eran Francisco Javier Carrillo García (16), Gabriel Morán Cervantes (16), Juan Pablo Valentín Guerrero (17), Francisco Ismael Gómez Saucedo (21) y su padre, Armando Gómez (56).

El procurador de Justicia de Jalisco, Tomás Coronado, aseguró que el edificio se mantiene  bajo resguardo tras haberse encontrado una pistola y varios casquillos de bala, así como restos de sangre en las oficinas. Sin embargo, aún no hay detenidos.

A la fecha, la principal hipótesis de los investigadores apunta a la extorsión por parte de miembros de la FEG a los vendedores ambulantes y comerciantes de las inmediaciones de los centros educativos. Trascendida la noticia, las autoridades de la FEG rechazaron cualquier vinculación con los hechos. La organización ya ha sido acusada previamente de acciones violentas y de extorsionar a vendedores ambulantes.

La Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) es una organización que se funda en 1948 cuya principal cabeza fue Carlos Ramírez Ladewig, líder político de la Universidad de Guadalajara (UdeG). El edificio fue un regalo de parte del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz como premio por no haber participado en las protestas estudiantiles de octubre de 1968 (tristemente recordadas por la matanza de estudiantes a manos del gobierno en la masacre de Tlatelolco).

La FEG ya no tiene ningún vínculo formal con la universidad, pero opera en escuelas de nivel medio superior afiliadas a ésta. El organismo estudiantil cobra a los vendedores ambulantes para que puedan operar en los alrededores de las secundarias, este sería uno de los principales mecanismos de financiamiento.

En palabras de Víctor González Romero, Secretario General de Gobierno de Jalisco: “Todo indica que esto está ligado a extorsión por venta de piso que hace esta agrupación”. El padre asesinado, Amando Gómez, era un vendedor de churros, que había llegado a la sede de la FEG para pedir la rebaja de la cuota que pagaba el comerciante al sindicato estudiantil por colocar su puesto a la puerta de un colegio.

En repudio a la matanza, el sábado 17 de diciembre estudiantes y funcionarios de la Universidad de Guadalajara (UdeG) participaron en una marcha en esta ciudad para exigir el cese de la violencia y que se haga justicia investigación. En un comunicado invitaban a la comunidad a participar de la marcha asegurando que se trataba de una “manifestación pacífica y silenciosa”

Según el sitio oficial de la universidad unos cinco mil universitarios, entre alumnos, administrativos y funcionarios, marcharon con pancartas. El rector de esa casa de estudios, Marco Antonio Cortés Guardado, pidió por la desaparición de la FEG como un “imperativo para que la vida estudiantil de Jalisco, recupere la tranquilidad y la libertad”

Muchos analistas no se sorprenden de la existencia de  grupos altamente organizados y con frecuencia violentos, que funcionan dentro de los centros educativos mexicanos.  Afirman que con el paso de los años, las organizaciones se han vuelto menos ideológicas y más dependientes de la protección de funcionarios políticos conocidos como “caciques”.

El analista político John Ackerman, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas en la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que el actual ambiente político del país ha desatendido esta problemática. Así lo muestra la existencia de un poder central más preocupado por los comicios  presidenciales de julio, y el combate a los cárteles del narcotráfico, afirmó Ackerman. De acuerdo a este investigador, “el poder de los caciques está vivo en México”.

Más información:

Te Puede Interesar