- República Argentina

20/12/11 - Entrevista GEIC

Por Guillermina Gutnisky y Sofía Castro Mariel
Entrevista al Dr. Paulo Botta

“Cuando yo escucho que Israel constantemente va atacar, lo primero que suelo pensar es que este no es un discurso destinado a Irán, sino que es un discurso destinado a Estados Unidos. Lo que le están diciendo los israelíes es “nosotros estamos nerviosos, ayúdennos”

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Para Botta la incorporación de Palestina a la UNESCO es una forma de avanzar en el proceso de paz que hace mas de una década se encuentra estancado.

El Dr. Paulo Botta es Licenciado en Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Córdoba. Estudió lengua y literatura árabe en El Cairo, Egipto. Trabajó como profesor en la Universidad Empresarial Siglo 21 (Córdoba, Argentina). Realizó su doctorado en el Instituto Ortega y Gasset de la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en FRIDE (Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior) coordinando el proyecto-consorcio Terrorismo trasnacional, Seguridad y Estado de Derecho. En la actualidad, trabaja en IRI (Instituto de Relaciones Internacionales) en la Universidad Nacional de La Plata y en el Centro de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa en la Fuerza Aérea Argentina.

Respecto a la lucha contra el terrorismo, ¿cree que ha habido un cambio luego de la muerte de Bin Laden? ¿Cuál cree que serán los próximos pasos de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo, en especial en la región de Medio Oriente?

Cambios, exactamente no. Desde hace alrededor de cuatro años, la lucha contra el terrorismo tiene una matriz de trabajo distinta que es luchar contra la insurgencia. No estamos hablando de lo que se entendió en los años noventa o en el momento posterior al 11 de Septiembre de 2001, donde la lucha contra el terrorismo tenía que ver con la búsqueda de estas células. Hoy en día está más bien orientada hacia la contrainsurgencia y hacia la manera en que la ideología extremista alienta y sirve de base conceptual para grupos insurgentes que utilizan el terrorismo. Si uno analiza lo que sucede en Afganistán, en Irak, en Yemen, y aún en algunos países la del África Subsahariana, lo que uno ve es que los grupos terroristas afiliados a Al Qaeda, en lo que se denomina desde el punto de vista teórico, el “tercer anillo de Al Qaeda”, lo que hacen es dar argumentos y base ideológica para los grupos insurgentes. En ese sentido si podemos hablar de un cambio en cuanto a la lucha contra el terrorismo.

Por eso, aunque Ben Laden continuaba siendo una prioridad, hoy lo más importante es hacer más estables a países como Afganistán o Irak.

¿Puede haber una relación entre grupos fundamentalistas y la primavera árabe? Los sucesos de la primavera árabe afectan el accionar de grupos terroristas, o si esos movimientos son un rechazo a las ideologías.

Cuando uno habla de fundamentalismo, ese concepto tiene una especificidad muy clara dentro de la ideología islámica: No debemos confundir a los grupos denominados salafistas – yihadistas cuyo objetivo central es llegar al poder a través de la lucha armada y establecer estados basados en una lectura rigorista del Islam, con los grupos fundamentalistas que a pesar de tener visiones poco abiertas sobre el papel de la religión en la sociedad no piensan en llevar adelante una campaña de violencia física.

En este sentido, grupos o sectores fundamentalistas sí van a tener un papel importante en estas denominadas “primaveras árabes” porque en la mayoría de estos países, como  Egipto, Túnez o Siria han conformado la gran base de la oposición, y entonces son los grupos más organizados.

Así vamos a ver es que este tipo de grupos van a tener una preeminencia en estos nuevos escenarios que se están conformando como ya se ha visto en Túnez con el movimiento Al Nahda que obtuvo una parte importante de los votos en las elecciones de hace dos semanas atrás o en un futuro cercano la Hermandad musulmana en Egipto.

Eso con respecto a los grupos fundamentalistas que no tiene nada que ver con los grupos salafistas – yihadistas, que son los grupos en los cuales pensamos cuando hablamos por ejemplo de Al Qaeda. En ese caso no creo que tenga una injerencia directa, lo más probable es que puedan tener algún papel derivado de actos de violencia en un contexto de inestabilidad interna.

En realidad, todavía es muy difícil decir cuál es la base ideológica de estas denominadas “primaveras árabes”, término que está muy en discusión en este momento. Tal vez la propia heterogeneidad de la sociedad, la propia falta de liderazgo claro de estos movimientos, atenta en contra de una comprensión cabal de los mismos. Sin embargo, no creo que debamos buscar su base ideológica en grupos fundamentalistas o salafistas-yihadistas.        

A partir de la incorporación de Palestina en la UNESCO y el reconocimiento que tiene por parte de la mayoría de los Estados miembros de la ONU ¿de qué manera cree Usted qué esto afecta las relaciones entre Israel -Palestina? ¿Cree que esto facilitará o, por el contrario, entorpecerá las negociaciones?

Bueno, ahí depende de qué lado del Jordán uno se ponga. Si uno se pone del lado palestino, el discurso tiende a basar el pedido de incorporación a la UNESCO o el pedido para elevar el status de Palestina en la ONU como algo lógico tomando en cuenta que hoy hay más de 140 estados en el mundo que mantienen relaciones diplomáticas con ese gobierno. En este sentido, lo que se intenta es traer nuevamente el tema palestino a la agenda internacional de Medio Oriente y así generar un poco de presión para avanzar con el proceso de paz que hace casi una década que está muerto.

Si vamos más allá de lo estrictamente diplomático, el común de la gente no verá afectada su vida de un modo directo a corto plazo.

Desde el lado israelí, por el contrario, el discurso se centra en la peligrosidad intrínseca si la comunidad internacional presiona para que las partes lleguen a acuerdos que no deriven de la voluntad directa de los principales interesados.

Esto es entendible pero creo que incluye una falacia: Hay que recordar que la resolución 181, la que da nacimiento al Estado de Israel y a Palestina, es una decisión de la Comunidad Internacional que nace a partir de una decisión de la Asamblea General de Naciones Unidas. Así, el estado de Israel acepta en este caso el papel de la comunidad internacional pero no en la actualidad. Es un contrasentido entendible desde el punto de vista de los intereses políticos israelíes.

Desde mi punto de vista creo que la Comunidad Internacional hace mucho tiempo que no tiene ninguna influencia real sobre el problema palestino-israelí. De allí que la solución por el problema palestino va a pasar por un negociación entre las partes, aunque si será importante el apoyo de las grandes potencias.

Nada se solucionará sólo porque la Asamblea General de las Naciones Unidas lo decida. En 1947 había 50 Estados en Naciones Unidas, y por lo tanto las decisiones que se tomaban tenían implicancia directa en estos 50. Hoy tenemos casi 200 Estados, con lo cual muchas de las decisiones que se tomen si pueden ser considerados más representativas, pero también hay que ser cuidadoso, es decir, hay Estados que van a tomar decisiones de forma gratuita, y eso no les termina generando a ellos ningún costo.

Considerando el programa nuclear iraní ¿cuál es su opinión acerca del accionar de la comunidad internacional frente al supuesto desarrollo de armas nucleares por parte de Irán? ¿Cree Usted que son infundadas esas acusaciones y las sanciones aplicadas o, por el contrario, se observan indicios claros de que se este llevando a cabo el desarrollo nuclear?

Creo que lo que se está discutiendo no es si Irán va a tener o no armas nucleares, ese es un problema casi técnico, sino cuál es el estatus de Irán en el sistema regional. Si Irán obtiene la tecnología del dominio completo del ciclo de uranio, eso lo va a posicionar entre los veinte países del mundo que tienen esa capacidad tecnológica. Lo que quieren los iraníes, y ellos lo han dicho muy claro, es adquirir la capacidad de tener ese dominio completo, que no es lo mismo que desarrollar una bomba nuclear. Y allí es donde esa diferencia que parece menor, pero que es muy muy importante, se confunde sobre todo en los medios periodísticos. Porque si uno lee el informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, lo que habla es de una militarización del programa nuclear, lo único que está diciendo específicamente es que lo que están haciendo los iraníes es aumentar su conocimiento para eventualmente construir una bomba, pero no significa que estén construyendo una bomba. Lo que está haciendo Irán es lo que hizo Argentina en los años ’80 generar los conocimientos técnicos para dominar el ciclo completo del uranio.

Lo concreto es que Irán está avanzando cada vez más en este sentido y la Comunidad Internacional no ha podido frenar esto.

Desde el lado iraní todo el proceso se basa en dar pasos concretos (abandonar el esfuerzo tecnológico) por beneficios potenciales (su incorporación a la comunidad internacional). Sin embargo entre 1979 y 2003 Irán no se había embarcado en un programa nuclear activo y no por eso estaba incorporado al sistema internacional de manera plena.

Los iraníes están muy conscientes de eso, para ellos la Comunidad Internacional no los va a ayudar, y por lo tanto, lo único que están haciendo es posicionarse. Entre 2003 y 2008 aprovecharon la brecha transatlántica  entre Estados Unidos y la Unión Europea. A partir de ese año, Estados Unidos, empantanado en Irak y Afganistán tampoco tuvo la fuerza para detener el programa iraní, y la crisis económica internacional acaparó toda la atención.

Dicho esto, agregaría que no creo Irán intente incorporar una bomba nuclear a su arsenal. Ello implicaría una estructura que asegure la capacidad de comando y control de esa arma nuclear durante las 24 horas del día, 7 días a la semana, 365 días al año, y eso no se hace con un sistema operativo comercial. Ya hemos visto como la central nuclear de Bushehr tuvo problemas porque su sistema operativo fue infectado por un virus malicioso, demostrando que Irán no tiene la tecnología propia como para no depender del exterior en este campo. Por otra parte, incorporar un arma nuclear genera un cambio en el paradigma del sistema de defensa del país, y el sistema defensivo iraní es eminentemente defensivo lo que significa que su arma nuclear sería un arma de respuesta o disuasión más que de ataque.

La última vez que Irán inició un conflicto fue en el siglo XVIII durante la dinastía Qajar cuando intentaron recuperar Herat. Hace más de 200 años que Irán no inicia una guerra, que dicho así suena poco, pero si nos fijamos en el vecindario en el cual viven los iraníes, es decir mucho. Es decir, hace 200 años que ellos no inician una guerra en la región del mundo que más conflictos ha tenido en los últimos 200 años.

Finalmente cuando uno considera quién gobierna Irán o cómo se toman decisiones en temas de defensa y seguridad, lo que se ve es una estructura de poder compleja, un sistema de pesos y contrapesos, de manera tal de asegurarse que nadie tome una decisión sin consultar a los demás. Entonces, en un sistema decisorio tan complejo resulta imposible pensar que a alguien un día se le ocurra iniciar una guerra con uso de armas nucleares. Por eso digo que sí se esta avanzando en un conocimiento teórico, pero no se han dado los pasos institucionales para crear, por ejemplo, un comando nuclear, que sería lo primero que habría que establecer para determinar quienes serán responsables de mantener esa bomba en su arsenal.

Con respecto a las tensiones entre Israel e Irán, sobre todo en relación al desarrollo del programa nuclear iraní y la posibilidad de que Israel lleve adelante un ataque preventivo en territorio iraní ¿cómo cree Usted que se configurará el escenario en Medio Oriente a partir de estas circunstancias? ¿Cuál cree Usted que será el rol desempeñado por EEUU?

En el año 1981, cuando los israelíes atacaron el reactor de Osirak en Irak no avisaron. En septiembre de 2007, cuando atacaron las instalaciones nucleares en Siria no avisaron. Pero ahora están avisando todo el día. Por lo tanto, tengo mis serias dudas acerca de que realmente estén pensando en atacar. Por otra parte, si uno ve los editoriales de los diarios israelíes en las últimas dos semanas verá que en las editoriales no se centran exclusivamente en el tema iraní. Considero por ello que desde Israel se intenta llamar la atención de la comunidad internacional más que preparar a su opinión pública para un ataque y las consecuentes respuestas iraníes.

Desde el punto de vista militar, un ataque a las instalaciones de investigación iraníes  implicaría vuelos de entre 1500 y1700 kilómetroshasta llegar a territorio iraní, realizar los ataques a blancos muy protegidos y luego otros 1500 o1700 kilómetrosde regreso. A esto le debemos sumar que habrá que sobrevolar Estados que le tienen que dar por lo menos el visto bueno a los aviones israelíes, lo cual ya es bastante complicado.

También es importante señalar que las instalaciones nucleares iraníes no están concentradas en un solo lugar sino que están distribuidas en varios lugares del país.

Por todo ello más que un “ataque quirúrgico” un ataque israelí implicaría varias oleadas de ataques en casi media docena de lugares: casi una guerra abierta que nadie quiere que suceda porque además, no garantiza que se termine con absolutamente todo el desarrollo nuclear iraní.

Así, lo más probable es que los israelíes sigan presionando diplomáticamente y realizando ataques encubiertos de baja intensidad para ralentizar el desarrollo del programa nuclear iraní.

Cuando escucho constantemente que Israel va atacar, lo primero que suelo pensar es que este no es un discurso destinado a Irán, sino que es un discurso destinado a Estados Unidos. Lo que le están diciendo los israelíes a su principal aliado es cual es su nivel de preocupación con respecto a lo que hacen los iraníes.

Recomiendo en ese sentido la lectura del libro de Trita Parsi “Treacherous Alliance” sobre las relaciones entre Irán e Israel, donde se muestra muy claramente que lo que está detrás de éste conflicto es una lucha por la preeminencia regional. También el último libreo de Stephen Kinzer “Reset”. La tesis de este trabajo es que Estados Unidos tenía una alianza en Medio Oriente con Israel y Arabia Saudita, la alianza de la Guerra Fría. La estructura geopolítica de la región ha cambiado y hoy los estados de mayor influencia son Turquía e Irán. En vista de ello Kinzer sugiere mejorar las relaciones entre Washington y estos dos estados.

En otro orden de cosas, hay que tener muy claro que si Irán es atacado va a haber respuestas desde Teherán que pueden complicar los intereses norteamericanos en Medio Oriente. Estados Unidos está ingresando a un año electoral en medio de una profunda crisis económica y retirándose de Irak (en Diciembre de esta año) y de Afganistán (a finales de 2013). Lo último que desean es una nueva guerra en Medio Oriente y si los iraníes son atacados, seguramente intentaran afectar a los intereses norteamericanos en la región.

Por todo ello creo que Estados Unidos seguirá intentando una salida negociada, mientras que Israel continúa presionando porque lo que está en juego es su preeminencia regional.

Nuestro país se ha visto recientemente involucrado en las acusaciones formuladas por EEUU hacia Irán en relación a supuestos ataques hacia las embajadas de Arabia Saudita e Israel. ¿Cree Usted que tienen fundamento estas alegaciones o constituyen una maniobra para desprestigiar al régimen iraní? ¿Cómo afecta a las relaciones Argentina-Irán?

Creo que hay varios elementos que debieran analizarse. En primer lugar no creo que los Zetas, el grupo que teóricamente fue contactado por la milicia Quds de los Pasdarán para matar al embajador saudí en Estados Unidos, ponga en peligro su negocio de centenas de millones de dólares diarios en Estados Unidos por ganar 1,5 millón de dólares a la vez que ingresa en uno de los conflictos más calientes del planeta.

Por otra parte, analistas muy serios como Robert Baer, coinciden en que los Pasdaranes son gente muy profesional. Entonces no se entiende como ellos planean una operación tan importante con gente tan poco preparada

Finalmente, si ustedes leen las 21 páginas de la acusación del Departamento de Justicia norteamericano, verán que ahí la palabra “Argentina” no aparece. La referencia a nuestro país apareció en una noticia de ABC News, lo cual eso me suena mucho a una presión periférica del gobierno norteamericano para poner al tema iraní en el tapete más que a una realidad derivada de la investigación.

El gobierno argentino sí debería tomar nota de la situación en este sentido: No se puede generar un cambio diplomático hacia Irán, un tema que es tan importante para Washington, sin esperar alguna respuesta desde allí.

Desde mi punto de vista las relaciones entre Argentina e Irán no son estrictamente bilaterales, sino que forman parte de un triángulo donde Argentina mira constantemente a Estados Unidos y, en función de lo que quiere Argentina con Estados Unidos (el principal eje de inserción internacional del país), se acerca o se aleja de Irán.

 

Las Autoras son estudiantes avanzadas de la licenciatura en Relaciones Internacionales (UCC) y miembros del equipo de investigación de GEIC.

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