En Navidad, el grupo terrorista Boko Haram perpetró una serie de atentados dejando una centena de víctimas. El presidente Jonathan declaró el estado de emergencia en cuatro regiones y cerró las fronteras.
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| El ataque a la Iglesia de Santa Teresa en Madalla (Foto: saharareporters.com) |
El Papa Benedicto XVI pidió en su mensaje de navidad del día domingo 25 el cese del derramamiento de sangre en Siria y la apertura al diálogo por parte de palestinos e israelíes. En ese mismo día, centenares de nigerianos que conmemoraban el nacimiento de Jesús en distintas iglesias del país fueron víctimas de sangrientos ataques perpetrados por el grupo terrorista Boko Haram.
Los ataques se dieron en Madalla, Jos capital del estado de Platau y Damaturu, en el estado de Yobe. En Madalla, según las autoridades, se calcula que se recuperaron al menos 35 cadáveres de los escombros tras el atentado en la iglesia católica de Santa Teresa. Por otra parte, muchos feligreses afirman que muchas víctimas se encuentran aún desaparecidas.
Por otra parte, las autoridades de Nigeria sostienen que aproximadamente unas 90 mil personas huyeron de sus hogares a causa de la violencia desatada en la ciudad nororiental de Damaturu, ciudad del Estado de Yobe. La Agencia Nacional de Emergencias de Nigeria (Nema) sostiene que la mayor parte de los habitantes de algunos barrios se encuentran refugiados con familiares y amigos de otras partes de la ciudad o en ciudades aledañas.
El presidente nigeriano prometió acabar con los responsables de los atentados y se refirió al grupo islamita Boko Haram como un “cáncer”, una amenaza que tiene como propósito la destrucción del país. Ese mismo día, el último del año, en el estado nigeriano de Ebonyi, los enfrentamientos entre dos comunidades de aldeanos produjeron la muerte de unas cincuenta personas.
En un discurso pronunciado por Jonathan y retransmitido por los medios locales, se declaró en estado de emergencia a cinco ciudades de Borno, zona considerada como la sede de Boko Haram, cinco localidades de Yobe, cuatro de Plateau y una en Niger. En palabras del presidente, Boko Haram amenaza “la seguridad colectiva y la existencia de Nigeria como nación”
El año pasado Nigeria se vio azotada por numerosos actos terroristas atribuidos a Boko Haram, secta cuyo nombre en idioma hausa significa “la educación no islámica es pecado”. La secta lucha por la instauración de un Estado regido por la ley islámica o sharia. Los atentados de los últimos días alcanzaron el lamentable récord de ser los más sangrientos de la historia de Boko Haram.
Según el presidente nigeriano “lo que comenzó como una crisis sectaria en el noreste del país ha evolucionado gradualmente y se ha convertido en actividades terroristas en distintas partes de la nación”. Por este motivo, durante su discurso del sábado aseguró que el principal objetivo del gobierno con las medidas adoptadas es la salvaguardia de la seguridad nacional.
Bajo el estado de emergencia el Ministerio de Defensa y la Policía son los encargados de ejecutar toda medida necesaria para garantizar la protección de la vida de los ciudadanos y la propiedad en las zonas afectadas. Asimismo, Jonathan ordenó el cierre de las fronteras con Camerún, Chad y Níger en el noroeste del país.
De todas maneras, en las últimas horas Boko Haram dio a conocer un ultimátum de tres días para que los cristianos del norte del país abandonen la región. Al mismo tiempo asegura que resistirá el avance de las tropas gubernamentales.
La situación de Nigeria no puede ser comprendida sin tener en cuenta que el país tiene una población de unos 150 millones de habitantes y está integrado por más de 200 grupos tribales. Por este motivo las marcadas diferencias políticas, religiosas y territoriales son la principal fuente de inestabilidad nacional.
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