- República Argentina

28/01/12 - Malvinas

Por Matías Pablo Arese (marese@geic.com.ar)
Malvinas: Rechazo argentino a declaraciones de Cameron

El Premier afirmó que Argentina se comporta de manera “colonialista”  En Buenos Aires, funcionarios del gobierno y dirigentes de la oposición condenaron enérgicamente sus dichos en un proyecto de declaración en el Congreso.

El Senado y los dichos de Cameron
Miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado argentino y el Canciller Timermann

Un nuevo capítulo se ha desatado en la pugna diplomático-mediática entre Argentina y Gran Bretaña por el caso Malvinas. Esta vez, fueron los dichos de David Cameron sobre la actitud “colonialista” argentina lo que desató una ola de declaraciones y acusaciones cruzadas.

Varios funcionarios del gobierno argentino declararon su sorpresa y malestar por lo que consideran un “exabrupto” del Premier inglés, y atribuyeron su constante alusión a Malvinas desde comienzos de año a una intención electoralista para consumo interno, orientada a desviar la atención de los serios problemas económicos que vive Gran Bretaña.

La cuestión fue tratada en el Congreso argentino. El Senado se reunió especialmente para ello. La Comisión de Relaciones Exteriores presentó un proyecto de declaración a ser tratado por la Cámara Baja cuando retome la actividad. El texto del borrador hace mención a la “depredación de los recursos naturales” que lleva adelante el Reino Unido en Malvinas y aguas circundantes y agradece además el apoyo de la región.

Asimismo, todo el arco opositor argentino repudió la actitud de Cameron, desde el Partido Socialista y la Unión Cívica Radical -cuyos máximos dirigentes plantearon la cuestión en la Internacional Socialista a la que asistieron- hasta la centroderecha, representada por el PRO y la Coalición Cívica.

El pasado martes, movimientos estudiantiles, organizaciones sociales cercanas al gobierno y grupos disidentes de izquierda se movilizaron hacia la Embajada británica en Buenos Aires para manifestar su repudio al gobierno conservador de Londres.

En cuanto al Poder Ejecutivo argentino, el retorno a la actividad de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tras haber sido intervenida por un cáncer de tiroides, fue aprovechado por la mandataria para hacer referencia al caso. Fernández de Kirchner se refirió al Reino Unido como “el reino del revés”, que intenta señalar a la Argentina como “los chicos malos” y que sin embargo se niega a entablar negociaciones bilaterales por la soberanía de las islas. La primera mandataria aclaró sin embargo que no deben esperarse de ella declaraciones y gritos desmedidos “ni xenofóbicos” para contestarle a Gran Bretaña, sino que planea refugiarse en el derecho y la diplomacia.

Un gesto simbólico que apunta a demostrar que la Argentina es un país democrático desde 1983 fue el anuncio de Fernández de Kirchner de la apertura del informe Rattembach, estudio de un sector de la Junta Militar que buscó indagar acerca de los errores en la guerra y que luego fue ocultado y censurado por la propia dictadura que encargó su redacción. Además, la Presidenta argentina recordó que no fue el pueblo argentino el que inició la guerra sino los militares, en un gesto desesperado para retener el poder.

Otro gran motivo de tensión entre Buenos Aires y Londres en la última semana fue el tratamiento que dio la prensa a la búsqueda de hidrocarburos en las aguas circundantes a Malvinas. Según publicó el diario sensacionalista The Sun, una empresa estadounidense estaría dispuesta a invertir mil quinientos millones de dólares para llevar a cabo una exploración junto a la firma inglesa Rockhopper. Sin embargo, días después el Ministro de Energía británico Chris Huhne señaló en una visita a la Cámara de los Comunes que hasta el momento el balance de la búsqueda de petróleo en el Atlántico Sur es “decepcionante”.

Frente a la gran repercusión que está obteniendo el caso, el gobierno de Estados Unidos decidió emitir un comunicado en el que, si bien reconoce la administración “de facto” de las islas Malvinas, también pide por la reanudación del diálogo bilateral para solucionar el conflicto.

La Secretaria de Estado Hillary Clinton ya había manifestado en su visita a la Argentina en Marzo de 2010 su apoyo a que sea el canal diplomático el método elegido para discutir la soberanía, lo que provocó profundo malestar y sorpresa en Gran Bretaña.

Asimismo, causa rechazo en Londres el hecho de que la administración Obama sea la primera en la historia de Estados Unidos en hacer referencia a las islas por su nombre en español, Malvinas, en lugar del anglosajón, Falklands.

Por su parte, el gobierno de Cameron ha cosechado un modesto éxito al lograr que la CARICOM, grupo de naciones del Caribe con históricos lazos con el Reino Unido, emita un documento en el que se apoya la tesis inglesa de la libre determinación de los pueblos en referencia a Malvinas.

Los esfuerzos diplomáticos británicos, particularmente del Ministro de Relaciones Exteriores William Hague, por ganar apoyo a su posición en la disputa con Argentina se han intensificado desde fines de 2011. El aumento en la intensidad de la actividad diplomática británica al respecto se dio sobre todo a partir de diciembre, a raíz de la decisión de los países miembros del Mercosur de impedir a buques con bandera de Malvinas recalar en cualquiera de sus puertos.

Dos meses de una dedicación prioritaria al tema Malvinas por parte del Foregin Office demuestran que la cuestión está al tope de la agenda británica. Lo mismo sucede con Argentina, lo que se refleja en las reiteradas intervenciones del Canciller Héctor Timerman al respecto. Esta situación demuestra que el cercano aniversario número treinta de la guerra del Atlántico Sur genera en los dos países una carga emotiva de peso y los lleva a internacionalizar el diferendo.

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