La campaña electoral cerró hoy en Francia, de cara a los comicios del domingo. El socialista François Hollande es el favorito de los sondeos, aunque se espera una reñida elección, que será definida por el voto de los indecisos
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| A pocas horas de las elecciones, el socialista François Hollande se perfila como el favorito para suceder a Nicolas Sarkozy- Foto: Benjamin Géminel/Aude Guerrucci/Benjamin Boccas |
Con recorridos alrededor del país, los candidatos a la presidencia gala cerraron sus campañas, las que finalizaron formalmente a la medianoche. Los comicios del domingo, para los que están habilitados 45 millones de franceses, estarán cargados de incertidumbre y según se prevé, marcados por un elevado porcentaje de abstención.
El actual presidente, Nicolas Sarkozy persigue la reelección, aunque en los últimos días este objetivo parece alejarse cada vez más. Si bien la mayoría de las encuestas reflejan una escasa diferencia entre François Hollande y el actual presidente, los sondeos publicados por la consultora CSA el 17 de abril fueron los que más impulsos dieron a la campaña del socialista.
De acuerdo a los sondeos publicados el martes, Hollande no sólo estaría primero en la intención de voto para la primera vuelta, sino que aventajaría a Nicolas Sarkozy por cinco puntos porcentuales (29% contra 24% del electorado).
Además, las distintas consultoras coinciden en que en caso de enfrentarse en la segunda vuelta (a realizarse el 6 de mayo), Hollande vencería al actual presidente francés con una ventaja aún mayor, de alrededor de diez puntos.
Actualmente los sondeos sitúan a François Hollande a la cabeza o codo a codo con Nicolas Sarkozy en la primera vuelta. En un tercer lugar, con porcentajes mucho menores de intención de voto, se ubican la candidata de la derecha, Marine Le Pen y el de la izquierda, Jean-Luc Mélenchon (ambos con porcentajes cercanos al 16%), seguidos en el cuarto lugar por el candidato centrista François Bayrou (10%)
Más allá de la ventaja que Hollande logró en la recta final de la campaña, la del domingo será una elección cargada de incertidumbre. Es el voto de los que aún no se han definido, el que será determinante a la hora de elegir al próximo presidente galo. De acuerdo a una encuesta realizada por la consultora IPSOS, un elector de cada dos ha cambiado su intención de voto en los últimos seis meses.
La incertidumbre por los resultados se debe también al elevado porcentaje de abstencionismo que vaticinan los sondeos para la jornada del domingo. Las distintas encuestas coinciden en pronosticar un abstencionismo de alrededor del 20%. El desinterés y la apatía ganan terreno, en una Francia inmersa en la crisis que atraviesa toda Europa.
¿Un capitán para atravesar la tormenta?
Tras una larga campaña, signada por la crisis que atraviesa la Eurozona, a los franceses les toca elegir quién tendrá el timón del barco para navegar un mar de desempleo, aumentos en el costo de vida y ajustes en las cuentas públicas.
Nicolas Sarkozy parece haber perdido la posibilidad de acceder a un segundo mandato y culmina este gobierno con un 58% de imagen negativa, hecho que es utilizado por François Hollande en su campaña, en la que se presenta como el candidato del cambio (“Le changement, c’est maintenant” o “El cambio es ahora”).
El candidato socialista se define como aquel que “recobrará las conquistas olvidadas de Francia”, aunque muchos dudan de su capacidad de lograrlo y es considerado como demasiado “tibio”, sobre todo por los sectores de izquierda.
Entre las sesenta medidas que Hollande propone para su gobierno, destacan la de trabajar por una mayor igualdad de la mujer en el mundo laboral, la reducción del gasto público, un aumento del impuesto a las ganancias, el derecho a voto en las elecciones locales para los extranjeros y el derecho al matrimonio para parejas homosexuales, entre otras.
Por su parte, Sarkozy, orientó su discurso de campaña hacia la derecha del electorado, prometiendo “una Francia fuerte y justa”, en la que propone reducir el gasto público, un aumento del IVA para favorecer la competitividad de las empresas, aumentar la producción nacional para crear empleos, luchar contra las nuevas formas de terrorismo, entre otras.
Entre las medidas prometidas por Sarkozy, destacan las propuestas de restringir el ingreso de inmigrantes. Si bien Hollande también se propone reducir la inmigración, Sarkozy va más allá y promete solicitar la armonización de políticas de inmigración a nivel Europeo. En caso contrario, según el actual mandatario, Francia dejaría sin efecto los acuerdos de Schengen y establecería controles en sus fronteras (algo que ya puso en práctica en 2011)
Los franceses van a las urnas el domingo por la primera vuelta presidencial. En un contexto signado por la crisis económica y el fantasma de ajustes que se perfilan como inevitables, Francia está en un momento histórico, en palabras del propio Sarkozy, ”Francia no tiene derecho al error”